«Estaba allí, sentado en el banco, sumido en estas reflexiones y me puse más y más amargado con Dios por sus tormentos. Si quería que yo me acercara a él agregando contratiempos en mi camino estaba equivocado, se lo podía asegurar»
De la injusticia, lo justo y lo injusto tengo mis propios preceptos e ideas; quizá, así de sutil es el engaño, muchos de ellos no sean resultado directo de cavilaciones personales prolongadas o diatribas contra —que no con— mi alter-ego, algo inconforme, y terco como mula (esta última personificación, admito, empleada a priori y sin ningún fundamento particular; de llegar a realizar el correspondiente experimento con una mula voluntaria —cosa nada sencilla de lograr— prometo mantenerle actualizado/a) sino de —estimo— opiniones comunes, no por ello válidas o erróneas, sobre tópicos innumerables. En cualquier caso, y sea por el móvil que sea, mi posición x con respecto a un motivo cualquiera y interseca en una idea x,y la cual, si bien pudiendo desplazarse por las abscisas o crecer por las ordenadas, decide mantenerse fija; sólo, talvez, variando en z que, muy a propósito, representa la profundidad.
Con pizca alguna de perspicacia pudo usted ya percibir la tesis que, hasta ahora, sugiero; de no ser así, se la transcribo textualmente (a la vez que trato de disculpar mi irrespeto hacia Vd., lector, enfrentado a mi poco clara sintaxis): tolero cualesquiese opiniones, siempre y cuando éstas no interfieran con las mías. No es egoísmo, es una actitud.
Podría, de querer y deber, explayarme más en mis motivos; no obstante —como de costumbre— se cumple a y no be lo cual, todavía queriendo, me imposibilita actuar respecto al segundo término.
Ahora, no por lo anterior tendré —obligatoriamente— que perder objetividad en mi análisis; más bien, es mi firme objetivo, no ver entorpecido el presente relato con distorsiones de la realidad. Como en otros, procederé con milimétrica cautela… bueno, al menos de eso se trata.
A pesar de llegar acá algo a destiempo —el video lleva meses circulando por la red— la expliación de este par de humoristas británicos sobre la Crisis Suprime estadounidense resulta genialmente clara… Bueno, en parte al menos :)
«Eso de que la naturaleza en muy sabia es una mentira que no se la salta un galgo; la naturaleza no es ni sabia ni tonta, hace lo que puede y va a remolque de las vidas de cada cual. Las personas tampoco hacen lo que quieren sino lo que las demás les dejan, y así marchan las cosas: a trancas y barrancas sin que las entienda ni Dios»
«Tomar leche chocolatada justo después de haberse lavado los dientes es lo más parecido a comer mentas de esas que se venden en bombonerías, pero muuucho más barato»