En blanco.
El lienzo en blanco siempre se me ha hecho la mar de atractivo. Llamemos lienzo a la hoja, en primer instancia, y pantalla vacía en segunda. Lienzo es que goza de esa connotación artística en la que más de uno gusta encasillarse.
Lo hermoso de los lienzos en blanco es justamente su idoneidad para básicamente cualquier cosa sobre la cual se desee trabajar o crear. Para los que amamos crear, a cualquier coste, la posibilidad clara y fiable de tener el acceso al recurso requerido fomenta las posibilidades reales de tratar de generar.
Quién haya tenido la incidencia de llegar a conocerme sabrá que, ni de lejos, el blanco resulta mi ausencia de color favorita. Lo que no impide, sin embargo, que le valore desde otros flancos algo más subjetivos, con menos esencia pero más juicio.
En la clase de plástica del colegio, siempre recuerdo, luego de determinado suceso me incliné de manera inamovible al uso de figurillas geométricas. Un detalle insignificante, claro, hasta que llegaba el momento de esbozar un paisaje. Ni más faltaba, lo hacía con prodigioso esmero, pero el resultante usualmente dejaba dudas al ojo experto de la en aquel entonces jueza de mi creación, Gretel. Duda no era negativo, tenía esta persona particular sensibilidad para comprender que yo tenía la necesidad natural y racional de llenar el lienzo con figuras estructuradas y no dibujos endebles. Fueron mis mejores lecciones de plástica de toda la vida.
Igual recuerdo la ocasión en que, ya en curso universitario, decidí claudicar de la modalidad básica de evaluación a emplear (texto analítico escrito y caso de estudio) y me incliné por un más desafiante ensayo honesto y narrativa semi novelesca. Debí separarme de mi grupo inicial de trabajo, pues ellos no comprendían lo que yo deseaba. So coste de perderlo todo, decidí seguir adelante. A la postre, no media vanidad alguna al respecto sino más bien gracia, nos reunía el profesor para halagar mi trabajo realizado con un enfoque hasta la fecha cercano a imposible. El camino estructurado nos aburre tarde o temprano, por eso debemos buscar puntos de fuga y diversión, que la vida está acá para disfrutarse y no para lo opuesto.
El verbo llevado a lienzo sigue siendo mi gran pendiente, eso y aprender a vivir del trading. Tenemos un lienzo, es solo comenzar a escribir, que usualmente es lo que cuesta, no escribir, eso hasta un mono lo hace, comenzar.
RQR