El fenómeno Minion

El fenómeno Minion

Llegaron casi sin avisar, del primer filme se tenían referencias pero juraría que nada tan arrasador. Ya los había visto pero nunca con particular interés, hasta hace unos cuántos días.
Las movidas de mercadeo son así, basta analizarnos, confirmar que somos bastante básicos, definir qué nos podría llegar a interesar y explotarlo. He visto minions (supongo que es el plural, miniones suena horrible) salir de cajas de comida (bueno, le dicen comida), campañas publicitarias, videojuegos temáticos, diseños de camisetas, tiendas de ropa, entradas de cines, publicidad dirigida en Facebook, en fin… dónde hay un minion hay atención, real o creada, no lo sabemos y no importa.
El fenómeno Minion hace que cualquier cosa que se relacione con uno gane automáticamente interés para algunos, lo de siempre, se satura el recurso semántico hasta punto de matarlo. La estrategia siempre es riesgosa, sea lo que sea se acaba quemando, hasta que llegue el siguiente recurso. Es como la canción que escuchamos mucho, hasta matarla. Como las múltiples veces que vimos Titanic, hasta aburrirnos. Como cuando todos querían lucir el símbolo de Nike, hasta que ya no era lo mismo. Como cuando Shrek salía por doquier, hasta que el verde nos cansó.
No le doy a los minions más de veinte días a partir de hoy, somos una sociedad voraz, acabamos con todo pronto, hasta con el gusto.
Por mientras, claro, se comienzan a fabricar las tazas alusivas a los amarillos simpáticos.

Dejar un comentario