Viernes saturado.
La globalización desplaza fenómenos sin fronteras, de acá, nada nuevo. Es su rol natural en un mundo competitivo, mercado abierto.
No deja uno de preguntarse, sin embargo, por qué suele desplazarse más algo como el instinto consumista estadounidense que el instinto productivo sueco, por ejemplo. Claro, ya sé que no son cuestiones comparables, nuestra relación comercial con unos es más bien poca respecto a básicamente indispensable con los otros. Sin embargo sucede, nos llega algo que si bien no incorrecto, no es precisamente motivo de orgullo público.
No critico el movimiento, a todos nos gusta comprar, vivimos un una sociedad de consumo saturado altamente extendida. Somos, para algunos poco profundos, lo que tenemos y a lo que podemos aspirar. Lo cual, aclaro, tampoco es queja. El consumo como necesidad, real o creada, mueve los ejes de nuestro capitalismo vigente. Y, por que no, un descuento siempre es bienvenido (siempre que no venga previamente cancelado con un aumento de precio imperceptible hecho semanas atrás).
El viernes negro llegó y para quedarse. No era suficiente un día para el ánimo voraz del consumidor, en Costa Rica (y el mundo) ya es más normal ver y aceptar la semana negra. La movida no tengo idea de quién fue, posiblemente algún vivazo de publicidad, pero le alcanzó y trascendió respecto a lo esperado. Ya no falta estrategia publicitaria clara, basta el rótulo frente a la tienda de bisutería barata (ahora más barata), la carnicería, la librería, el almacén, el supermercado, en fin: pasa como con los minions de otrora (ya casi en el olvido, respiramos aliviados): todos quieren pegarse a la ola, todos quieren morder un poquito, o quizá más.
Como todas las buenas ideas mal implementadas acabarán cansando, la expectativa del viernes negro quizá dure más claro, después de todo los ofrecimientos de gangas usualmente calan en cualquier consumidor. Resulta curioso que, posiblemente, se consigan mejores precios en enero, después de todo los períodos recesivos luego de bonanza son la tónica normal.
Sin embargo, está cerca el viernes, momento de dejarnos llevar y comprometer nuestro ingreso futuro, quizá presente. No es queja, insisto, cada persona que gana su dinero de buena forma (e incluso mala…) está en total libertad de disponer de su ingreso de la forma que mejor considere.
A veces es que resulta divertido ver, desde la barrera, la naturaleza del rebaño.
RQR