Esclavos de números.
Ese impulso natural de querer incrementar números año con año. Natural es mucho decir quizá, pero ahí está el impulso. No dejan las compañías de producir para una sociedad insaciable que, resulta, con el paso de los años, las cosas y el entendimiento se va saciando. Ouch.
Uno piensa en, digamos, electrónica de consumo. Aterricemos: teléfonos móviles. Extendamos un poco, tabletas. Está bien, acontece como con los ordenadores, todos quieren uno o dos. Llegó el boom, y los tiempos eran idóneos, pero pasó el tiempo y la gente fue, justamente, adquiriendo. Sí, ya sé, tenemos siempre el impulso de cambio, la compra por compra sin necesidad real. Pero esto no aplica para todos por igual.
Es lo que se veía venir: el consumo va bajando, no por desinterés o falta de estrategias de mercado, sino por un motivo más natural: puede darse el caso que llegado cierto momento dispongamos ya de lo necesario, incluso de más, y entonces ¿qué?
Seguirán las empresas, resulta obvio, inyectando capital a su estrategia de ventas, pero pasando algo por alto: podemos vender lo que el consumidor no necesita, pero como cuesta vender lo que tras de no necesitar ya tiene.
RQR