Drogas
No consumo drogas, más allá del café :3 (actualización: conversado con Karo sale el tema de más drogas legales, y bueno, es correcto: consumo pastillas médicas, qué se yo, aspirina o migretil, cosas así; también alcohol de forma esporádica -me encanta el Bailey’s y el Smirnoff-, hasta el azúcar podría ser droga… así que quizá sí consumo algunas).
Igual, el algún momento de mi vida probé (como muchos) la marihuana. No sé me hizo la gran cosa en ese momento y la verdad, lo dejé de lado. A la de menos fue que me vendieron ‘cajeta’ en lugar de algo mejor, ¡quién sabe! No le presté mucha importancia.
En mi infancia, no fue poco común tener cierto contacto -por dicha esporádico- con consumidores de droga. No era un barrio particularmente peligroso, pero tampoco era Escazú. Nunca nadie me ofreció, que recuerde, alguna sustancia sospechosa por ahí. Cada cuál en lo suyo.
Sí recuerdo haber visto lo que, por ejemplo, ‘la piedra’ hace en la gente: cuando chico, le decían Jony Loco, luego acabó siendo Tarzán (esa tendencia a andar siempre sin camiseta y con un pantalón roto). No lo recuerdo particularmente por eso, sino por su comportamiento habitual: siempre caminaba gritando considerablemente enojado a ‘algo’ que veía en el cielo. Sí, al cielo. ¡Venga hijo de puta y baje para que vea como lo vuelvo mierda! Era la frase habitual de Jony Loco. No era una joya, en lo absoluto. Cuando tenía acceso a la sustancia (lo que sea que le dieran) se calmaba. ¿Todo bien Jony? Solía decirle cuando pasaba a la par (en aquel entonces me servía más tenerlo de ‘mi lado’ que en contra). ¿Todo bien mago? Me respondía centrando por un segundo su mirada completamente perdida en mi. Era un ritual extraño, pero habitual. Habían otros, Erick uno de ellos. Personas realmente hundidas por las drogas, yo decía que las fuertes, ellos no eran de marihuana ya, eran de piedra, coca (realmente no era coca, esa es muy cara, quién sabe qué les daba el ‘dealer’), cemento, hongos, alcohol quizá. Lo que fuera necesario. Me contaba entonces mi padre que en algún momento Jony fue uno de los mejores mecánicos de Alajuela. Luego, lo perdió todo. Así funcionaba (funciona) esto.
Haber tenido digamos acceso a ese tipo de situaciones me hicieron siempre apartarme de ese camino, yo vi lo que las drogas podían hacer en la gente, no quería eso para mi ni para nadie cercano, era un mundo devastador.
No sé por qué, suelo ver muy a menudo personas que creen que la marihuana es la que lleva a personas como Jony a ese estado. Como les digo, sé poco de drogas pero quizá más que la media por haber estado en ambientes dónde era más habitual. Algunos de mis conocidos fuman marihuana, de forma privada, y llevan una vida completamente normal. Allá verán. No roban para consumir (no lo necesitan, tienen trabajo, algunos de ellos profesionales), no son particularmente violentos, incluso casi que podría decir no son adictos, saben que para todo hay un momento. Jamás fuman en frente mio o de nadie que no los acompañe. Lo manejan, como llamarlo, de perfil bajo.
No discuto los efectos desfavorables que pueda tener el consumo prolongado de marihuana, después de todo es algo que se fuma, entra humo a los pulmones, ustedes saben. Sin embargo, tampoco llamo idiotas a los que lo hacen, es su elección y dentro de las drogas que sé existen (piedra, cocaína, heroína, ácido, éxtasis, etc) me parece una de las que menores efectos nocivos inmediatos tienen sobre la gente. Risa, hambre voraz, paz… No me inquieta particularmente. Eso desee mi conocimiento limitado, no sé si habrá algo más. La marihuana, sé que lo saben pero por aquello, hasta dónde conozco, no nos hace ver cosas (como el ácido), tampoco nos vuelve violentos, valientes o estúpidos como el alcohol en cantidades desmedidas y, casi creo, es menos nociva para el sistema respiratorio respecto al cigarrillo, que aceptamos con total normalidad en nuestro día a día.
Deben haber casos de todo, personas que lo dejan todo por la marihuana. Tal como existen personas que lo dejan todo por el alcohol. O personas que acaban requiriendo ayuda por fumar tanto cigarrillo. Pero no puedo ver una causalidad directa. Yo crecí, por ejemplo, con una influencia constante del cigarrillo en mi vida. Para mi era normal el ‘olor’ por ejemplo, pero nunca me interesó probarlo, justamente porque sabía de los efectos en el organismo. Porque sabía que no era algo que quería para mi. Particularmente nunca recibí ningún tipo de presión social por fumar o si la recibí, no le presté ninguna importancia. Si otros decidían hacerlo, ¡pues qué mal! Ojalá intentar decirles que lo dejasen, pero si eran adultos, ya cada uno está para elegir por si.
Ahora, con tanto ruido que se ha hecho con La Tocola (de la que hasta el momento solo he visto dos videos, uno de los cuales me hizo mucha gracia: el descargo de responsabilidad) me pregunté: ¿qué será lo que tanto molesta? Obviamente no he llegado a usa respuesta definitiva, pero me parece que es la presencia. Yo no soy padre de familia, pero siento que ella nos viene a recordar una esquina incómoda, presente. Que preferiríamos evitar, pero que ahí está. En mi caso fui ‘privilegiado’ porque vi desde pequeño los efectos de drogas sobre las personas, y tuve padres que además intentaron explicarme bien los motivos. Claro, sabía yo que casi la totalidad de aquellos individuos en problemas no eran ‘marihuanos’ sino ‘piedreros’ o similares.
Yo sé, la tentación de decir ‘drogas son drogas’ es muy grande. Pero recordemos que también el café es una droga. O el tabaco, que se puede ver cómo tal. O qué sé yo otras sustancias que la gente consuma con especial interés pero no sea tan señalado por el público.
Yo soy de pensar que la marihuana hace más daño permaneciendo oculta que siendo conocida. Sí, en serio. No sé hasta qué punto sea útil, por ejemplo, un video de La Tocola enrollando un puro (?) pero tampoco siento que eso vaya a hacer que se enrollen más. O mejor. Es como la pornografía y, de nuevo, no soy padre de familia… pero usted y yo sabemos que intentar ocultar esto durante mucho tiempo, no tendrá ningún sentido. Claro, tampoco se trata de dar la vía libre para que se acceda a este contenido de forma fácil (sin lugar a duda podría traer problemas en la vivencia de una sexualidad real vs. una sexualidad representada en un plató), pero negar la existencia, sería algo absolutamente impráctico, quizá favorecería el morbo y de la mano con este, la búsqueda de lo prohibido (que ya sabemos suele atraer).
El conocimiento es poder en sí mismo, como decía F. Bacon. No nos olvidemos de esto. Con Tocola o sin Tocola, la marihuana seguirá existiendo, después de todo (por aquello que lo pasemos por alto) ¡es una mata! Sí, qué sé yo, como alguna de las que su madre o la mía siembra en el jardín, con la particularidad con esta, nos dio por fumarla. En un país libre, como por dicha es Costa Rica, aún es legal defender causas. ¿Qué quieren defender la legalización? Adelante, están en su derecho. ¿Quiénes somos nosotros para sentarnos en un trono dorado y decirles que no? Si usted no está de acuerdo con algo, puede moverse para intentar cambiarlo. ¿No está de acuerdo con la prohibición del aborto? Intente hacer algo, quizá funcione. ¿No está de acuerdo con la prohibición de la eutanasia? Mismo principio.
Yo no digo que esté bien o no, eso quizá solo el tiempo lo diga, pero ahí está la duda. ¿Por qué no?
Y por otro lado, lo único molesto, me parece que no todos los marihuanos dicen rasta o andan representaciones de hoja de cannabis sativa en algún lado, eso es más un prejuicio, que con nuestra amiga (eso sí) resulta pintoresco y representativo, de ella.
Vivimos en un país libre, nunca olvidemos eso.
RQR