Igualdad No voy a decir que ‘conozco’ muchos gay.

Igualdad

No voy a decir que ‘conozco’ muchos gay. A como no diría que conozco muchos ‘heterosexuales’. O a muchos chinos. O negros. O lo que sea. No siento que sea un parámetro especialmente importante para definir a una persona, como tampoco (para mi) lo es la religión o la inclinación política (con esto último solo sufro un poco con los pegabanderas, pero ¯\_(ツ)_/¯); pero bien, no nos desviemos.

Por equis o ye, claro, uno en determinado momento acaba conociendo la inclinación sexual de las personas cercanas (yo soy malísimo para eso, admito) y pues, bueno, no pasa nada. A veces me inquieta más que alguien elija Pepsi a Coca Cola, así soy.

De básicamente la totalidad de personas gay que conozco, con las que he trabajado, estudiado o que simplemente por algún lado las vi (o incluso las que no vi, porque somos ‘amigos’ de Twitter o Facebook) tengo gratos recuerdos. Son, como cabría esperar, personas iguales a cualquier otro. Con la única diferencia que no se sienten atraídas por el sexo opuesto. Son personas respetuosas, trabajadoras, algunas hilarantes otras más serias, digamos lo mismo que en la vida real: de todo hay. De fijo habrá más de un gay mala nota, a como hay heterosexuales así pero al menos yo no me los he topado.

En mi forma de ver la vida respeto la libertad personal siempre que no afecte directamente la libertad de otras personas. Yo, en lo particular, soy de los que piensa que la vida sería más sencilla respetando lo que el otro quiere o no, siempre que no vaya en contra de la primer idea. ¿Quiere abortar? Aborte. ¿No quiere abortar? No aborte. ¿Eutanasia para usted? Adelante. ¿Qué solo Dios da y quita la vida? Entonces espere su muerte, literalmente, hasta que Dios quiera.

Como podrán ver, y no sé si es que yo lo simplifico demasiado, todas estas cosas afectan directamente a un individuo o un grupo muy cerrado de individuos, pero no tienen efecto directo en la sociedad total.

Ahora que La Corte emitió la sentencia sobre el matrimonio homosexual la verdad que me puse muy feliz. Estoy seguro que muchísimos costarricenses estarán felices de finalmente poderse casar (si lo han anhelado), otros estarán pensando que ahora sí les tocó el ocho jaja, en caso que no se quieran casar y a la de menos su pareja sí, pero bueno, una vez más, los problemas normales de las parejas, heterosexuales u homosexuales. Da igual.

Dentro de todo esto, sin embargo, he visto la otra cara de la moneda: la gente que considera que no, que eso está mal. He fallado en reiteradas ocasiones a mi regla básica y fundamental de no leer comentarios de medios nacionales en Facebook o Twitter y ¡Wow!

Además de los sólidos comentarios del tipo ‘ahora sí locas arrebatadas a casarse’ (¿qué putas sos Asdrúbal, un adolescente mamón?) o ‘así la sociedad se está yendo al carajo’ (porque claro, la corrupción, la delincuencia, la violencia, el irrespeto de unos a los otros y otros tantos no hacen más que reforzar nuestras sociedad) que aunque quisiera ignorar no logro hay otros, por dicha más sosegados, con miedos extraños pero que, supongo, podríamos vincular a la novedad del evento.

‘Es que esto va a destruir familias’. ¿Qué familias y cómo las va a destruir? No he conocido de momento ningún gay que ande por la vida intentando convertir a un heterosexual, en mayor parte principalmente porque creo que todos los gay saben que eso es algo que NO SE PUEDE convertir. Es algo que se lleva y ya. A unos les gusta el sexo opuesto. A otros el mismo. A otros los dos. A otros, no sé, los árboles. ¿Y? ¿Cómo afecta a las familias que algún compa por ahí quiera abrazar a un árbol? Creo que más familias ha destruido, y no solo en Costa Rica, el alcohol, las drogas, la violencia doméstica, etc. ¿Qué aquella pareja tan linda -y heterosexual- se separó porque resulta que él es gay? -sí, gay, por favor dejen de decir playo, muy valiente todo aquel que lo dice, a ver si le dirían nigga a algún habitante negro del Bronx-. No se separaron por eso, se separaron por la falta de sinceridad del que quiso ocultar su naturaleza. ¿Triste? Sí, supongo, ¿para quién? Para ellos, para el resto eso no pasa de chisme. Yo creo que esto va al contrario a crear más familias y darles derechos que muchos heterosexuales dan por sentados. ¿Qué la familia no es como antes? No, para nada. Ahora podés tener una familia de vos y el perro. Vos y la novia. Vos y tu hija o hijo (muchas veces porque el papá o mamá heterosexual se fue). Como quieras. Incluso familias de papá homosexual e hijo o hija, que conozco varios. ¿Y? ¿Quién dijo que el hijo se lleva la inclinación sexual de su papá o mamá? Si así fuera, ¿cómo explicaría el papá que rechazo a su hijo homosexual la inclinación de su retoño? xD

No se van a cambiar las reglas de la iglesia, sea la que sea, esto no es algo religioso, es algo jurídico. La iglesia seguirá condenando a quién considere, y los que no estén de acuerdo, se apartarán. Listo, uno no va dónde no es bienvenido. Los matrimonios heterosexuales se seguirán dando, quizá menos que antes, pero esto por un cambio en el paradigma social (ya la gente no sueña con casarse, tener hijos y comprar casa, al menos no toda la gente) y llegarán otros nuevos.

Es, para mi, cuestión de respeto. Aprendamos a respetar a los demás, ellos harán su vida y nosotros la nuestra. A nadie estamos obligando.

Se los juro, a veces sí me decepciona la sociedad costarricense, como cuando por sus propios prejuicios intentan evitar a las nuevas generaciones educación sexual. Sí, la misma educación que yo nunca recibí más allá de extrañas láminas del sistema reproductor femenino y de penes dibujados a lápiz. Porque claro, es como con el porno, si no hablamos se él no existe, ¿verdad? ¿Cómo pasó con JDC?

Jaja, no, así no funciona. Hagamos esto cambiar.

RQR

Dejar un comentario