El Amo (extracto).
Ha
de haber sido oscuro el día en que vio la luz. Nunca se le preguntó, pero quizá
habría preferido seguir viendo la oscuridad durante toda la eternidad. Así son
algunos.
Aún
los días oscuros nacen niños felices, pero este no fue el caso de Walther. Su
madre, Alena, consideró el aborto como una opción desde el mismo día de su
concepción. Pero la historia de Walther tenía que continuar, al menos hasta el
día de su suicidio, ya muy adelante.
Los
mismos ojos café que brillaron al recordar a Brenda eran la característica que
más atraía de su madre, Alena. Ella era hermosa, desde niña lo había sido, en
parte por herencia genérica, su madre, Agatha, fue siempre la elegida de altos
caballeros al momento de pensar emparejar. Antes de morir, Agatha fue clara con
su hija:
-Alena,
hija mía, eres aún joven y tendrás mucho por vivir; nunca olvides lo que tantas
veces he repetido: son pocos los hombres buenos en estos tiempos modernos, y
las vacantes cada vez disminuyen. Disfruta de tu vida al límite, hiriendo apenas
lo necesario a quiénes te rodeen, no creas en las palabras de todos los hombres
y mujeres, que ellos imponen sus intereses personales a los tuyos. Eres
hermosa, y eso te atormentará por el resto de tus días, de la misma forma que
me atormentó a mí, pero yo logré encontrar mi camino y un buen hombre. Los
hombres te querrán para sí, para poseerte de las mil maneras que ellos decidan,
hasta que se aburran, y tengan que comenzar de nuevo con alguien más. Es lo
natural, lo vulgarmente natural. Las mujeres te verán y sentirán envidia, y la
envidia también será natural. En el ciclo de la vida todos queremos estar de
primeros pero no todos lo lograrán. No se trata de negar la realidad, eso ayuda
poco menos que nada, pero tampoco te puedes aislar del resto, sería una muerte
en vida, pero hacerte pasar por menos, sería cometer suicidio.
-Me confundes, madre, dibujas el mundo de forma
tan calamitosa, justo algo que nunca he visto yo… -¡Porque te cuido!,
intervino su madre, pero cuando no esté acá serás vos contra el resto. -No temo
madre, he visto lo que me dices. –Pero verás más, y quizá entonces deberás
temer más. -Ya duerme madre, ya es tarde. -Lo es hija, lo es.
RQR