El color rojo.

El color rojo.

Aún recuerdo aquellos días en Sabana, fueron de los mejores para mi. Uno nunca olvida lo que fue lo mejor para uno. Los días eran ya suficientes para comenzar a ver más tendencias y menos colores. De la mano de los futuros, al final de cuentas, la mayoría de stocks se apañan. Ya no era uno inmune a los dark books, si a las ordenes con reservas de miles. Con seguridad, no era infalible, pero tampoco el primero en caer confundido. 

Aún estaba lejos de ganar dinero en cantidades importantes, acá (por tanto) no se decidía gran cosa, los grandes sharks seguían jugando a su antojo, alrededor del mundo.

Algo de lo más divertido de esto es que siempre comienzas en grandes ligas, no hay una ‘bolsa de entrenamiento’ o algo parecido. Lo básico en simulación, para aprender más o menos por dónde va la cosa, y luego al ruedo. 

Siempre esperábamos el verde, no cualquiera estaba verde, es más; eran pocos los verdes, la tendencia de los mercados con los novatos es siempre quitarles el dinero, no darlo. Y por otro lado, claro, estaba el rojo. El rojo no era tan grave, hasta cierto punto, era normal. Pero jamás la meta. El rojo te recordaba que ibas perdiendo, y que algo debías hacer para remediarlo. 

Claro, acá era fácil, lo opuesto a perder dinero es ganar dinero; así que era tomar lo que sea que estuvieras haciendo y darle la vuelta. ¿Qué tu supuesto análisis te daba las señas que todo bajaría de precio? pues entonces a comprar, que de fijo estabas errando en el análisis. ¿Qué teníamos un candelazo verde en los futuros de CBOE? ¡Obvio entonces! a vender, que por lo visto lo esperable sería un deceso considerable en precio. 

Pero el rojo era complicado, porque nos hacía preguntarnos ¿seguirá la tendencia? ¿o a punto revertir? los stocks siquiera sabían de uno, después de todo, pero el color rojo nos alteraba, porque nos recordaba que estábamos del lado perdedor. Y nadie entra en esto para perder. 

Amaba siempre los cierres, eran los mejores. Río revuelto, ganancia de pescadores. Pero también tuve mis cierres de verde, verde fuerte, que acabó en rojo, entonces el color rojo. El inesperado, pero aceptable. Pero siempre quedabas con ese sin sabor: ¿por qué rojo justo a esa hora? ya no había mucho que hacer, esto no era una apuesta, era una ciencia. 

Los monitores eran dos, se apagaban siempre igual, derecha e izquierda. Un rápido hasta luego a la gente del floor, y hasta el otro día. Ellos entendían, ese rojo no se vio venir, pero llegó. No va más. 

Por eso me gustaban entonces, tanto, los lunes: un rojo en lunes, se solventaba en los cuatro días siguientes. Después de todo, eso pasa ;)

RQR

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