Sobre cómo evitaba, Dalí, pagar cheques
Simplemente, después de salir de fiesta con todo su entourage y consumir lo más caro que los restaurantes podían ofrecer, llegado el momento de pagar, pedía la cuenta, sacaba uno de sus cheques, escribía el monto, y lo firmaba. Pero antes de entregar el cheque, rápidamente lo volteaba, hacía un dibujo en el reverso y lo autografiaba. Dalí sabía que el dueño del restaurant no cobraría el cheque sino que lo guardaría, lo pondría en un marco, y lo expondría en el mejor lugar del restaurant: “Un Dalí original”.