El trading emocional
No deja de resultarme ciertamente gracioso comprobar, una y otra vez, que un grueso de la población (desde mi perspectiva, claro) considera que, con certeza, la dinámica de los mercados de stocks (NYSE, Amex, Nasdaq) y mercancías (CME, por ejemplo) es llevada a cabo por un grupo de profesionales de cuello blanco y corbata, lastres de títulos económicos encima, y gran determinación sobre la lógica de cómo mejorar la economía. Ja.
Nada de eso. En un mercado mundial cualquiera con capacidad de pago o afiliado a un broker, puede tener acceso a las cuotas de mercado y comenzar a operar. No es, claro, que sea fácil: posiblemente tardarás hasta un año, quizá más, en aprender suficiente para al menos dejar de perder dinero en las operaciones del día a día. Ojo, sí, hablo del mercado del día a día, que al final de cuentas es el que genera los resultados de largo plazo.
Cualquier hijo del vecino con interés puede jugar al juego más interesante del mundo. Ser bueno es una cuestión de análisis y estudio, pero no de economía, sino de la naturaleza humana del trader del día a día, los que hacen que las cosas se muevan (y ni se diga de los ordenadores, que cada vez hacen más).
No nos da seguridad pensar que el futuro de los stocks está en mano de un grupo heterogéneo de personas, con diversas o ninguna habilidades, pero es la verdad de este juego que nunca suma cero.
RQR