Sobre la finalidad absoluta.
Como seres humanos que somos precisamos de algún aliciente. Algún motor. Algo que nos inste, día a día, a salir al mundo tratar de ser mejores personas y seguir viviendo.
En la sociedad capitalista, por ende consumista, actual usualmente nos gusta vivir de acuerdo a horizontes, horizontes lejanos o cercanos, llamemos metas de vida.
Hace unos días me alteró una idea, hasta entonces lejana, que comenzó a hacer ruido en mi mente: resulta usual ver cosas que, sin ser adquiridas claro, se tienen como objeto del deseo; cosas que se precisan, pero no se pueden tener, al menos de momento. Vamos, la lógica económica aplicada al vulgo: necesidades ilimitadas, recursos limitados; nos gusta proyectarnos a futuro, logrando la consecución de metas (muchas veces banales) con la finalidad absoluta de llenarnos de alegría, por lo que dure la fiesta.
La verdadera crisis -me dije entonces- vendrá cuando nos demos cuenta que las cosas que no tenemos ahora tampoco nos llenarán en el futuro. Crack.
El ser humano es aspiracional, lo sabemos, pero a la vez lo ignoramos. El verdadero jaleo comienza cuando nos damos cuenta de la poca lógica de un universo aspiracional centrado en cosas, metas o consecuciones. Sin embargo, es lo que tenemos, y es con lo que debemos vivir. ¿O no?
Somos ávidos por naturaleza, queremos, pero también aceptamos. Nos proyectamos, pero sabemos que quizá no lleguemos. No se sabe por qué, pero no importa saberlo. Es bueno tener objetivos en la vida, así nos movemos y -esto es importante- movemos a los demás, movemos las economías.
Es usual dentro del proceso productivo identificar un grupo meta y generar para él. Sí, ya lo sé, es algo sencillo y básico pero a veces lo pasamos por alto. Conocer a ese pequeño grupo nos da la llave para conocer sus anhelos, sus gustos y preferencias y qué (potencialmente) estarían ellos en disposición de adquirir. De comprar, seamos duros.
Pero ¿qué pasaría si el día de mañana, como por arte de magia, nuestros deseos de adquirir cosas a futuro, de proyectarnos aspiracionalmente para la consecución de una meta, cayeran en el olvido? La maquinaría capitalista no estaría lista para este grado de sumo acuerdo común, llegaría la crisis.
No es dicha cuestión, por obra de los gustos, cosa sencilla: es usual querer más de lo que tenemos, sin reparo de tiempo ni de logro conseguido.
A ver durante cuánto tiempo podemos vivir de esta forma.
RQR