La Rueda

La Rueda

Las mentes agitadas son como los segundos de trading en que los robots comienzan a realizar cosas tontas. No es figura fácilmente entrañable, claro, y tampoco apunta a querer serlo. Yo los aprovecho o no, depende de cómo este, dónde y cuándo.  Todo influye, sino, no se juzgaría necesario.

Hoy me atrae particularmente un tema, tema insípido pero por algún motivo poco gratificante (quizá) considerable: la rueda. Sí, la rueda en su noción básica, en lo que podría o no dejar de significar para nosotros. No soy precisamente hombre de simbolismos. Pero tampoco, ciertamente, hombre de pensamientos no estructurados. La rueda, como proceso precursor de la vida, detonante de acontecimientos reales o ficticios, nos hace ver, entrever más bien, cosas que de otra forma pasaríamos por alto. Porque pasar por alto es, justamente, vicio de las masas. Porque somos en el fondo masa, diferenciable por x o y, da igual, pero únicos en nuestra misma ubicuidad. La realidad del tiempo Irreversible es algo que a la postre nos recuerda miserias. Sólo que las miserias no son lo que nos atiende. La rueda que gira, y nosotros dentro de ella o encima de ella, es una imagen recurrente tanto o más que el desierto árido con 4 sillones en círculo, dónde la presencia misma del ente precursor de miedo acarrea silencio y respeto. No hablo de dios, claro, un agnóstico no podría hacerlo con tal ligereza.

La verdad de los acontecimientos demostrables es una cuestión tan aparente que sorprende. Yo sé que tengo la mala tendencia de todo referirlo a Debord. No es culpa mía sino de éste por ser tan elocuente. Y tampoco es que vea la culpa como algo ilegitimo, porque lo único necesario para legitimar una acción es saberse en la noción de estar haciendo: a. lo que se quiere y b. lo que nos confiera felicidad, real, potencial, largo, corta, lo que nos llene. Importará el cómo, claro, que nuestra medida de vida deberá ser coincidente con los entes generadores de vitalidad. Estructurados o no. Ver las nociones de tiempo, realidad y pensamiento derribadas es uno de los fenómenos más interesantes de los últimos tiempos, en la verdad de la vida o en la falsedad de la apariencia, y no importa porque dentro del espectáculo social no lo podemos diferenciar con sencillez. La sencillez como lo complejo, por esa cualidad bien conocida de aturdir, que aturdir no solo lo hacen las magnetos en los oídos temerosos.

Ver que la rueda gira es de los sucesos más increíbles que pueden acontecer a ser humano alguno, y con seguridad le acontecerán. La rueda que gira es la figura que extendemos. Tomar la realidad como parte de lo dosificado, y distribuirlo con el tiempo de quién no tiene nada que perder o ganar. Todos tienen algo que perder o ganar, no es deje influenciar, que la influencia es duda retroalimentada. Ser lo que se es y ser cómo se es cual proceso generador de verdad y sapiencia.

Gente de bien y gente de mal y gente de ningún bando: sepan que nada es personal, que todo acontece por algo y que el lugar donde estamos es el lugar donde debemos estar. Son estas las cosas que me deja una frase al menos citada por la persona adecuada en el momento adecuado. Porque la rueda, mecanizada y sistemática, no es la verdad que mueve la vida, sino algo que trasciende incluso al más docto, sea quien fuere. Wow.

A K.

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