Ropa.
No es mi área, aclaro. Pero eso no me impide opinar; que de hecho, resulta tan fácil ahora. Jamás me pondría un traje entero blanco. Blanco total. Posiblemente una mala jugada del observador que juzga dicha vestimenta. No sé. Pero bueno, allá él.
Lo que sí me molestó un poco más fue todo el ruido generado por las sandalias. Chancletas pues. Yo sé que hay un protocolo, y también parto que nadie (en años) se ha puesto a preguntarse el por qué de dicho protocolo. Está escrito, dirán. No tengo nada a favor de la señora, pero centrarse en algo tan mundano como el calzado que usa para juzgarle… no sé, ¡me aburre! la verdad lo más que pido a cualquier político (bajo el supuesto que les pida algo) es que trabajen. Si para trabajar más o mejor quieren andar, o no, en chancletas… ¡allá ellos! ¿A quién le importa?
Claro, soy el mismo que aborrece los uniformes, las mangas largas en clima tropical y las corbatas; eso debe ayudar. Problemas más serios tenemos por resolver en Costa Rica.
RQR